Cinthya
El amor se presenta de múltiples formas y colores
El amor se siente en el corazón y en la vida
El amor revive la ilusión de la felicidad
El amor se cristaliza en tus sonrisas
El amor se vislumbra en tus ojos
El amor se filtra en tus palabras
El amor tiene un nombre: Cinthya
El tiempo es algo especial, puede ser efímero o eterno
El tiempo puede ser alegre o irreal
El tiempo es el alimento del alma llena de amor
El Padre me enseñó a entender la vida
Cinthya me enseña a vivir la vida
El Padre me lleno de luz
Cinthya me da la fuerza para seguir la luz
El Padre me acogió en su toldo de protección
Cinthya me acunó en sus brazos
El Padre me dio paz
Cinthya es la esencia de esa paz
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lunes, 6 de septiembre de 2010
miércoles, 26 de noviembre de 2008
El amor disuelve el odio
El amor disuelve el odio. La compasión funde la crueldad y tranquiliza la pasión. La cooperación evoca el amor y cuando se es cortés, los demás se inclinan; esto crea armonía.
Cuando nuestra Institución es enlutada por un acto de la vida, inesperado, inexplicable y repentino, buscamos explicaciones que aparentemente resuelven con lógica, aquello que es indescriptible, solo un acto de naturaleza y destino.
Tres alumnos nuestros desaparecen de nuestras aulas, sus alegrías, risas, amistad y canto ya no los escucharemos. Es momento de reflexión y meditación. ¿Cuál es la reacción de la Universidad frente a este hecho? Solo cabe acoger, tranquilizar, proteger y responder con amor y sabiduría a las preguntas que circulan como el viento al atardecer por nuestros pasillos.
No es aceptable sermonear, llamar la atención, denigrar el recuerdo a quienes vienen a expresar su dolor junto a quienes dirigen la Universidad.
Permitan que sus ojos sean un espejo de los demás, reflejando solamente sus cualidades más nobles.
Cuando nuestra Institución es enlutada por un acto de la vida, inesperado, inexplicable y repentino, buscamos explicaciones que aparentemente resuelven con lógica, aquello que es indescriptible, solo un acto de naturaleza y destino.
Tres alumnos nuestros desaparecen de nuestras aulas, sus alegrías, risas, amistad y canto ya no los escucharemos. Es momento de reflexión y meditación. ¿Cuál es la reacción de la Universidad frente a este hecho? Solo cabe acoger, tranquilizar, proteger y responder con amor y sabiduría a las preguntas que circulan como el viento al atardecer por nuestros pasillos.
No es aceptable sermonear, llamar la atención, denigrar el recuerdo a quienes vienen a expresar su dolor junto a quienes dirigen la Universidad.
Permitan que sus ojos sean un espejo de los demás, reflejando solamente sus cualidades más nobles.
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